lunes, 25 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
Jueves 31
Suena el despertador, me levanto de la cama y
cojo la cámara. Mi cuarto está hecho un desastre. Levanto la persiana y todo
está oscuro. Entro en la cocina y mi madre está sentada leyendo el periódico dejando
que se enfríe el café. En la mesa está mi café y las napolitanas esperándome.
Después de un proceso de media hora de
preparación estoy en el coche que está helado y veo el volante a través de la
cámara. Lo próximo que veo son las sonrisas de mis dos amigas que he ido a
buscar a casa para ir a la universidad. Están sentadas cada una en su asiento
de siempre y me miran sin entender que hago con la cámara.
La explanada de Fcom ya está de día a las nueve
menos cuarto de la mañana, mis amigas están en la puerta de la facultad.
El profesor Enrique Guerrero está dando
clase. Nos pone un fragmento de la serie Cuéntame. Los compañeros cogen los
apuntes en el ordenador. Dos chicas no paran de hablar.
Cigarros en las manos de todo el mundo
durante el descanso. El humo que se va como el de un tren. El sol calienta toda
la explanada. Gafas de sol en las caras de la gente.
Los bedeles dando los buenos días. La puerta
de clase que se cierra, llego tarde. Mis folios están llenos de apuntes, los
compañeros no paran de escribir, el profesor dicta con rapidez.
Estoy en la cafetería Madison. Cuatro cafés y
tres pinchos en la mesa de la terraza. Está pegando el sol y tenemos calor. En
una de las sillas están apiladas todas nuestras cazadoras. Un señor está
paseando a su perro, me llaman la atención, ese perro no le pega a esa persona.
Una chica escribe en un papel mi número y el de mis amigas, ha venido a
promocionar un gimnasio de la zona. Le saco una foto, tiene unos ojos azules
enormes.
Me siento en el sofá de casa y veo la
televisión apagada, el silencio. Por fin llega mi madre, y me mira desde la
puerta del salón. Nos montamos en el coche, ella está de copilota y está
hablando por teléfono. Arranco.
Estamos en el pasillo de Itaroa, solo
hay once personas. En Zara no hay casi
nadie. El abrigo perfecto está colgado de manera estratégica para que llame la
atención. Foto al precio. Mi madre y yo nos vamos.
Pescadería del supermercado, el que está
atendiendo me mira mal. Foto a mi madre pidiendo lo que quiere. Una mujer joven
ojea en el pasillo de las latas de conserva. Me imagino para ella y para quién
más estará haciendo la compra. El maletero del coche lleno de bolsas de comida.
Después de comer mi madre y yo nos echamos al
sofá. Pasan quince minutos y mi madre está en su sitio de siempre del sofá con
los ojos cerrados, transmite mucha paz. Foto a la televisión, estoy viendo
Castle en la cuatro, los protagonistas están metidos en un contenedor que está
a menos diez grados.
Mi cuarto está igual que por la mañana, pero
ahora entra la luz. Me dispongo a recogerlo. Foto al ordenador y a los apuntes
encima del escritorio.
Cojo una cámara digital pequeña para salir a
correr. Atardecer en Gorraiz, se ve Pamplona a lo lejos. La iglesia iluminada
por una luz naranja. Como siempre, no hay nadie en las calle. Hojas marrones en
el suelo arrinconadas en la acera. Foto a mi misma en el espejo del pasillo, chándal
y sudor.
Son las ocho de la tarde pero todo está muy
oscuro. Las calles de Gorraiz se han llenado de niños disfrazados. Un grupo de
niñas se ríen histéricas de emoción por los caramelos. Desde lo lejos enfoco a un grupo de personas
que esperan en la marquesina a la villavesa. He dejado la cámara en casa pero
utilizo el móvil. Desde mi asiento veo a una chica con media cara pintada como
si fuera una calavera.
Las tiendas están cerradas en Carlos III pero
la calle está llena de gente. Bufandas y plumíferos. Hace mucho frio.
Calle estafeta está llena. Bar Okapi desde la
ventana de fuera, dentro está lleno de gente, las dos camareras no dan abasto.
Foto al suelo, tres vinos blancos, dos tintos, tres platos de patatas bravas y
dos pinchos de tortilla. Les saco una foto real a mis amigas.
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